Una de las facetas más apasionantes de escribir, es el condicionante de investigar. Cuando una historia te alcanza, viene con sus propios marcos y desarrollos, y a una le toca indagar en la historia o en la actualidad para darle el máximo rigor posible.
Y te encuentras, sin previo aviso, metida en un master “exprés” sobre temas de lo mas variopintos y la mar de interesantes. Aquí van algunos de ellos.
La pedida de mano
En las novelas románticas es muy frecuente que uno de los puntos álgidos en la trama sea la pedida de mano. Pero en el caso de las novelas históricas, ¿realmente eran esas pedidas de mano como las describen nuestros autores favoritos? ¿Existía la tradición tal y como la conocemos hoy día? ¿Y el anillo? ¿Formaba parte de esta fórmula?
Marshalsea, cuando pagabas tu estancia en la cárcel.
En la Inglaterra del Siglo XIX —mucho antes, de hecho—, las prisiones eran un negocio lucrativo y no la institución administrativa que conocemos hoy en día. Los prisioneros que la habitaban, debían pagar un estipendio por su alojamiento y su comida. Se cobraban tasas por casi todo: llaves de los pabellones, quitar los grilletes…
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