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¡Bienvenidos!

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¡Queridos lectores!

Les damos la bienvenida a este nuevo blog que hemos creado entre las tres para ofrecerles una nueva forma de seguir nuestras historias.

La idea surgió como necesidad de darles una respuesta para poder seguir leyendo nuestras obras cuando aquella maldita página espejo hizo acto de presencia en nuestras vidas.

No veíamos ninguna salida para seguir compartiendo con ustedes y a la vez proteger nuestro trabajo, pero gracias a una durísima labor de investigación que nos trajo como locas durante varias semanas (Eva y Catherine fueron las más locas), llegamos a la conclusión de que podríamos crear este rinconcito donde compartir nuestras historias sin que se pudieran piratear, porque además nos daba la posibilidad de ofrecerles otro tipo de contenidos como artículos relacionados con nuestras novelas o información de distinta índole sobre nuestro trabajo.

De modo que aquí estamos. Esperamos que les encante el sitio y que decidan pasar de vez en cuando a saludar.

Un gran abrazo.

F…

La temporada social en Londres

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La inmensa mayoría de las novelas georgianas, de regencia o victorianas transcurren en medio de la "London season", pero cuando una intenta delimitar qué meses abarcaba o cuáles eran los eventos que marcaban el inicio o el fin de la temporada, se encuentra con serias dificultades, pues las fuentes apuntan a distintas fechas según la época de la que hablemos.  Debido a estas contradicciones, nos hemos decidido a intentar esclarecer el tema.

Maquillaje en la regencia

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El maquillaje es, desde tiempos inmemorables, una de los mejores aliados para la belleza femenina.

En la actualidad hay todo tipo de cosas que pueden satisfacer nuestra vanidad y hasta no es imprescindible su uso diario, pero ¿Cómo se la arreglaban las mujeres de otras épocas?


Marshalsea, cuando pagabas tu estancia en la cárcel.

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En la Inglaterra del Siglo XIX —mucho antes, de hecho—, las prisiones eran un negocio lucrativo y no la institución administrativa que conocemos hoy en día. Los prisioneros que la habitaban, debían pagar un estipendio por su alojamiento y su comida. Se cobraban tasas por casi todo: llaves de los pabellones, quitar los grilletes… La cuestión era más sorprendente si tenemos en cuenta que muchas de ellas acabaron llena de morosos, que precisamente daban con sus huesos en una celda por no poder pagar sus deudas. Existía incluso la costumbre de pedir limosna a los viandantes a través de la reja del edificio para poder alcanzar la cantidad necesaria para pagar al carcelero.

La conquista de Esmeralda - Catherine Brook

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Esmeralda Loughy tiene un único objetivo en la vida, encontrar al amor de su vida y casarse con él. El hombre perfecto tiene que se caballeroso, amable, simpático, pero sobre todo, que la ame tanto como ella a él. Sabe que en cuanto lo vea, lo reconocerá, y así sucedió, solo hay un pequeño problema, no tiene ninguna de la cualidades anteriores y ni siquiera cree en el amor. Pero eso no importa, ella es una Loughy, y las Loughy siempre consiguen lo que quieren.

Un hombre para Zafiro - Catherine Brook

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Situaciones desesperadas, requieren medidas desesperadas.
Zafiro Loughy siempre fue una mujer sensata. Sabía que tenía que casarse antes de que las propuestas desaparecieran,  pero ningún candidato  le parecía el adecuado, y menos después de aquel encuentro con aquel hombre de ojos verdes. Sin embargo, cuando unos parientes que aparecen quieren quedarse con su tutela para poder casarla con un viejo al que le deben dinero, Zafiro toma la decisión mas loca e insensata que pudo haber tomado en la vida, pedirle al hombre que la secuestró por error que se case con ella.

Los secretos de Topacio - Catherine Brook

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Capítulo tres - Una noche con Rubí - Catherine Brook

Rubí agarró las sabanas para cubrirse y bajó inmediatamente de la cama mientras se reprendía una y otra vez la estupidez que acababa de cometer. Se había vuelto loca, completamente loca, tan loca que deberían internarla en Bedlam.